Amigas, por fin estamos aquí. Si no os lo podéis creer, no os preocupéis, que yo tampoco.

Os lo suelto así, sin miramientos ni vergüenza alguna: he tardado 10 años en crear un blog. Repito, 10 años. Y pensarás: “esta llega tarde a la fiesta”. Confirmamos. Aunque también confirmaré que llevo 10 años pensando que es tarde para escribir un blog, y claro 🙃

Pero una buena historia siempre se empieza por el principio. 

Todo empezó en mi cuarto de dieciséisañera.

En aquella época no existían las redes sociales como tal ni los teléfonos equivalentes a mes y medio de alquiler, pero sí existían los encuentros fortuitos y el bendito Fotolog (guiño y abrazos a los 90 ‘s kids que lean esto).

Al entrar en bachillerato, llegaron a mi instituto dos personitas. Nos hicimos amigas durante el verano, incluso antes de empezar las clases – eso ya era una señal del universo que yo, teenager perdida, no supe interpretar. A una de ellas le apasionaba la fotografía. Tenía una sensibilidad a la hora de capturar momentos y miradas que era de llorar.

La otra, llamémosla C, tenía una madurez, un desparpajo y una inteligencia emocional y cultural fuera de lo común. Su influencia (de la buena) me hizo madurar, crecer de golpe. Empecé a interesarme por la fotografía 📸,  a explorar la vida a través de la lente de mi primera cámara réflex.

Leía blogs de moda míticos de aquella época (¿alguien se acuerda del blog de Betty? ¿O The Sartorialist?)  y llevaba mi cámara colgando del cuello a todas horas. Descubrí una vertiente más artística de mi personalidad. Y me gustaba mucho, muchísimo 💘

Pero llegó la universidad.

Los giros de la vida hicieron que me acabase orientando hacia una carrera nada más alejada de mi vertiente artística: Comercio Internacional y Marketing, toma ya.

Ojo, que me gustó, y se me dio bien, y conocí a mis mejores amigos y al amor de mi vida. Nada por lo que deba quejarme, la verdad. PERO, me olvidé de mis pasiones. Me alejé de mis hobbies y… tardé unos 10 años en cumplir un sueño de adolescente: escribir un blog.

Me pregunto por qué dejamos que esto ocurra

A menudo me pregunto por qué dejamos que esto pase. En qué momento nos olvidamos de lo que nos hace felices de verdad. En qué momento desarrollamos creencias limitantes que nos impiden cumplir sueños, por banales que parezcan. En qué momento dejamos de confiar en nuestra intuición, pregunto 🤨

El otro día leí que a día de hoy existen 440 millones de blogs. Y me reí.

De hecho, el artículo no acababa aquí, el autor ponía una énfasis tremenda en subrayar que todos los blogs “bailan y cantan al mismo son”. Denunciaba la similitud entre unos y otros, resaltaba con un retintín desaprobador las técnicas marketinianas que buscan el clic fácil: títulos atractivos y contenido mediocre.

“Vaya”, pensé. “¿Y qué pasa si esto se convierte en una mediocridad más?”.

Y de pronto, me di cuenta. Me di cuenta que los seres humanos estamos formateados para esto: para rechazar el riesgo, para darle guerra al cambio, para encontrar cualquier excusa que nos despeje la conciencia y nos permita quedarnos arropados en nuestra comodidad (aunque a veces, ni nuestra comodidad es cómoda, las cosas como son). 

Total, que habían pasado 10 años desde mi sueño adolescente. 10 años y una pandemia mundial, seguida de unos meses de auto-convencerme de que todo irá bien para plantarme en este rincón de internet y darte la bienvenida ✌🏼

Cosas sobre mí que probablemente no necesites saber

Sin más dilación, me presento: me llamo Océane y la frase que más repito es: “como océano pero sin la o” 🌊 Soy francesa aunque española de corazón. He crecido en uno de los lugares más bonitos de la faz de la Tierra, y no lo digo yo, lo dijo National Geographic en 2012.

He vivido en multitud de ciudades y me he mudado incontables veces. Mi madre sabe hacer maletas mejor que Marie Kondo. Hablo 4 idiomas pero a veces, me faltan las palabras (y otras veces, me sobran).

Soy más de mañanas que de tardes aunque me fascinan los atardeceres. Me acuerdo de detalles inútiles pero me hago un lío con fechas históricas.

En mi lista imaginaria de “cosas que me hacen feliz” está desayunar en una terraza soleada frente al mar como número uno. Y si es con amigos, mejor.

Estoy llena de contradicciones y tengo una media de un mental breakdown al mes, pero oye, una intenta navegar los tiempos modernos con una pizca de humor, así que ¿por qué no compartirlo?

Y, bueno, si quieres saber más acerca de mí, puedes clicar aquí.

Este blog queda oficialmente inaugurado

Y aunque tú te hayas pasado por aquí de puñetera casualidad, solo decirte que ya me caes bien. Y que gracias por acompañarme en este momento histórico. 

Aquí encontrarás un poco de todo y de nada. Un popurrí de pequeñas catástrofes y descubrimientos diarios. De recetas y de viajes. Un relato sobre la odisea de ser expat y de tener a mis mejores amigos repartidos por el planeta.

Pero basta de hablar de mí. ¿Te quedas un rato por aquí? Pónte cómodx, yo pongo el café.

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